
Ese podríamos decir que es el argumento básico y sin spoilers de Coraline, la nueva película de Henry Sellick -el director de Pesadilla antes de Navidad- basado en la historia corta de Neil Gaiman.
Tenía muchísimas ganas de verla y ayer por fin saltó la liebre. Pocas veces una película logra no ya solo colmar mis expectativas -que eran grandes-, logra superarlas ampliamente. Coraline es un cuento de hadas mágico, divertidisimo, ingenioso y con una imaginación tan, tan grande que hasta abruma.
No quiero ni imaginar lo complicadísimo que debieron resultar de rodar algunas tomas con millones de objetos moviéndose al mismo tiempo. Además teninendo en cuenta que está rodada en Stop Motion -los muñecos son de goma o plastilina y se van moviendo cuadro a cuadro, un curre de la hostia-.
Pero más allá del plano meramente técnico, que es espectacular, la historia de Coraline convence. Poco a poco nos vamos entregando a ese mundo tan fantástico donde nada es malo, y vamos descubriendo con ella la terrible verdad que su "otra madre", la enrollada y divertida, esconde en el desván. No os desvelare nada más, pero deciros que los últimos 20 minutos son ALUCINANTES, y además, es curisoso que la película en su tramo final de bastante miedo y mal rollo. Seguro que los niños tendrán verdaderas pesadillas con todo lo que ocurre.
Mención a parte merece la banda sonora, que es increíblemente mágica y emotiva. Si queréis un aperitivo perfecto a lo que os espera, comprar la bso o escucharla en la página web oficial de la peli. Es perfecta. Además, si os gusta el cine del estudio Ghibli -Mononoke, Totoro, Castillo ambulante, Chihiro, etc-, es muy parecida. Si la hubieran hecho con dibujos a mano, podría ser perfectamente la nueva película de este estudio.
En fin, que cuando se estrene, tenéis la OBLIGACIÓN de ver esta verdadera pasada de película, y si váis a verla en 3-d, todavía mucho mejor.
Lo mejor:
-La factura técnica y la animación
-La banda sonora
-La historia y su terrorífica recta final
Lo peor:
-Que no esté ya en Bluray para volver a verla