viernes, septiembre 21, 2012

Día 8 Wellington, la Weta Cave y el Museo Nacional



Después de llegar a Wellington, la capital del país, y antes de parar en el camping, hemos cruzado toda la ciudad para llegar a uno de los destinos que más ilusión me hacían de todo el viaje… la “Weta Cave”. Como sabréis (y si no lo sabéis os lo cuento yo) Weta Workshop es una de las mejores empresas de efectos especiales (maquillaje, fx, miniaturas, etc) del mundo, y entre algunas películas en las que trabajan están todas las de Peter Jackson (King Kong, El Señor de los anillos, Braindead, etc…), Distrito 9, El reino de los cielos… En fin, que son unos cracks. En Wellington tienen su taller principal, y viendo que tras el éxito abrumador de la trilogía de Tolkien la gente iba a verles currar, decidieron abrir una especie de “tienda”, o una ventana, como ellos dicen, a ver su forma de hacer las cosas, etc.



La cosa no deja de ser una especie de tienda-museo donde exponen sus miniaturas, sus figuras, sus libros... y creedme, para un fan como yo, es estar en el paraíso. Tienen algunas maquetas increíbles, muchas de las armas originales de las pelis, miniaturas, libros firmados, armaduras, figuras a tamaño real… Además cada hora, en una sala-cine decorada como una cueva medieval, ponen un documental “behind the scenes” que solo se puede ver si vas allí, que trata sobre el proceso de trabajo que siguen en cada peli. Es muy interesante… ¡y además pudimos ver algunas imágenes en exclusiva de El hobbit!


No pude evitar comprar un recuerdo, y es que lo bueno de esa tienda es que puedes comprar réplicas que solo se venden allí, y además son bastante asequibles. Estuve a punto de comprarme un busto de pared del V-REX de king Kong, que “sólo” valía 99 dólares, pero era demasiado grande para llevarlo en la maleta. Me conformé con una réplica del esqueleto super chula –y muy pesada- que solo me salió, al cambio, a 36€. Un precio muy ajustado!


Con la compra bajo el brazo dejamos la caravana en el camping, y pillamos el autobús a Wellington. Ya era hora de hacer un poco de turisteo. La ciudad es bellísima, situada entre un valle verde y frondosoy el mar, y en especial, las vistas desde el monte Victoria, al que se accede por el famoso “cable car”, son espectaculares. Lo más típico es subir en este transporte hasta arriba, disfrutar de las increíbles vistas, y bajar todo el monte andando por una zona que se llama “botanic garden”, donde hay miles de plantas y flores de todo el mundo en un paseo espectacular. Lástima que estaba lloviendo de lo lindo y hacía un viento que echaba para atrás, literalmente. Decidimos volver a bajar tal y como habíamos venido y seguir la ruta resguardados entre los edificios.


Lamentablemente para mi, después de la subida el último día a Mordor, mis oídos estaban taponados, y en especial el derecho, por el que no oía prácticamente nada, lo que me daba la sensación de estar embotado y bajo el agua. Esto trajo escenas especialmente hilarantes al intentar comunicarme con la gente. Normalmente tengo que estar con mis cinco sentidos en una conversación en inglés para enterarme completamente, pero con los oídos así, aun estando al 100% atento, lo único que hacía era pedir que me repitieran todo constantemente, o contestar a “si, somos de España” cuando me preguntaban “que quieres de beber?”. En fin, hoy los tengo mucho mejor, pero todavía estoy como metido dentro de una urna de metacrilato., a ver mañana que tal!

Después de comer acudimos al museo nacional, que es realmente bonito, gratis y hace calorcito. No lo vimos todo, porque estábamos especialmente cansados y con ganas de dormir tras un día muy largo, pero nos dio tiempo a ver una zona dedicada a los cataclismos a lo largo de la historia –muy chula la simulación de un terremoto- y una zona de animales marinos muy espectacular. Lo mejor de todo sin duda, unos amigos que intentaron comerme directamente desde el Jurásico. Menos mal que pudimos huir a tiempo!


Después de llegar al camping, una duchita, una puesta a punto de la caravana (vaciar las aguas sucias, reponer el tanque de agua limpia, cargar las baterías…) y una cena, nos acostamos pronto porque mañana tenemos que tomar un ferry enorme para cambiar de isla.

Nuestras aventuras en la isla norte han acabado. Vamos al sur!

1 comentario:

Ana Márquez dijo...

Me han encantado todas las fotos!!! Jajajajajajaja!